El tiempo no existe… al menos eso quisiera creer. Bueno, este pueblito ha estado abandonado por casi más de medio año y es díficil volver retomar las riendas de todo lo que significó… si significó algo en primer lugar. No prometo nada, ni siquiera a mí mismo, porque no sé si tendré el ánimo o el tiempo para hacerlo. Y lo más importante: ¿hacer qué? Sé que mi vida es como una roca erosionando, y estoy pasando por un momento que llamó “el síndrome de Barton Fink“, así que no sé como avanzarán las cosas. Si lo han notado, para quienes lo noten, he usado muchas veces las palabras “no sé”. Divertido, en cierta forma, descubrir la dicotomía existencial de una persona o el simple hecho de complicar las cosas más simples de la vida. Lo único que me queda por ahora es mi cuasi-obsesión por conocer nuevas historias, quizás eso encaminé este empolvado lugar parte.
Me pregunto si busco excusas o las excusas me buscan a mí. Todo esto no es más que una forma de gritar. pero, al final, sirve de alguna ayuda. No lo sé. Intento descubrir alguna forma de expresión, de relación. Espero lo mejor, sin ser pesimista, ni optimista, sin buscar una contradicción o al menos ser coherente con mis acciones y palabras ; pero el tiempo pasa, eso lo sé muy bien. Y yo…










