Brevity is the soul of wit
William Shakespeare
Los videojuegos son arte. No lo nieguen, lo sabemos. Pero ¿qué es arte? La capacidad de “algo” de impactar en nuestra alma. Aunque al final “arte” puede ser algo muy ambiguo, muy personal y no quiero hablar de objetivismo. Basta con decir que los videojuegos tienen la capacidad de impactar directamente en nuestras vidas y sumergirnos en otros mundos. Con la tecnología avanzado, evoluciona aceleradamente. Cada vez la experiencia se vuelve más y más real. Es curioso que en el inicio sólo se necesitaran unos cuantos pixeles y música 8-bit para crear estos mundos y emocionarnos tremendamente. Ahora sólo esperamos que todo sea lo más moderno posible para poder disparar mejor o atropellar mejor a un pobre bastardo. Tampoco soy un hipócrita al decir que no los disfruto. Estos son los videojuegos que vivimos.
Jason Rohrer es una persona curiosa. Es diseñador de videojuegos, pero vive de forma simple junto a su esposa y su hijo nudista (y creo que una hija más). Alejado de la mayoría de la tecnología, dejando crecer el pasto de su patio tanto como pueda. Claro que esto molesta a sus vecinos y lo demandaron para que lo cortara. Fueron a juicio por ello, y Jason probó que un pasto frondoso y alto oxigena el aire; con eso ganó y lo disfruta. Disfruta dejar crecer su pasto y crear videojuegos. Vive lo que se dice una vida asceta y hace videojuegos, pero videojuegos que son poesía pura.
Passage fue mi primera experiencia con su mundo, con su poesía: un largo pasaje que es la vida. Usando los recursos que originaron todo, la brevedad. Puede sonar extraño: a veces la vida es más simple de lo que imaginamos; otras veces tan compleja como un videojuego.
Ciertas cosas no pueden expresarse con palabras. Uno tiene que vivirlo:
http://hcsoftware.sourceforge.net/jason-rohrer/
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Etiquetas: Jason Rohrer, Passage, videojuego

